nen de lágrimas y de luto, periodos de dolorosa transicion, -
en que, desgarrados, sucumben al peso de un poder
estrano ó nacido de su propio seno.
Cuántos conocemos hoy que, envueltos en las nieblas -
de su infortunio, despues de un periodo de esplendor, -
han podido—sin entrever aun el dia de su regeneracion—grabar -
sobre los restos de sus muros ruinosos
aquella inscripcion desgarradora que estampara la Máscara -
de fierro en el muro de su cárcel sombria: Hic
dolor, hic luctus perpetus !
No puede entrar en el órden de las previsiones humanas -
el nûmero y la naturaleza de todas las causas de
la decadencia de las naciones. No podemos tampoco
prever la combinacion y las circunstancias en que tales
causas producen tales resultados; pero se puede, por un
encadenamiento lógico de raciocinios, desinir en abstracto -
las consecuencias posibles de hechos conocidos, si
mas no sea que en su primera manifestacion.
Y bien, el comunismo y el socialismo son llagas conocidas. -
Manisiesta es la esencia de sus doctrinas, como
absurdo el ideal que persiguen.
Ya podemos discurrir entónces sobre la suerte de una
nacion minada por semejantes cánceres; ya podemos
vislumbrar los arreboles sangrientos enrojeciendo los
horizontes del porvenir, cuando consigue, por una fatalidad, -
vigorizarse la fuerza corrosiva que socava los
cimientos del edificio social.
Estremece la mente, al recorrer la historia, el ver cómo