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que habrá de constituir toda su ciencia. Solo en
este terreno hemos de desprender conclusiones que satisfagan; -
emancipados de todo principio dogmático, esplicando
el hombre por el hombre mismo y sin mas auxilio, que
abierto el libro de la naturaleza, á la investigacion audaz
pero lógica, del raciocinio que edifica en medio de las
masas de sombras que le circundan y que le oprimen.
El hombre tiene un derrotero fijo y en cualquier posicion -
que él se coloque, tendrá como las agujas magnéticas
un foco de fuerza que lo dirija; y esa directriz no es otra
que la verdad-principio, manifestada al hombre con la suprema -
aspiracion humana en la eterna marcha hacia lo
desconocido, basada en la ciencia que ha conquistado de
en medio del oscurantismo que le envolvia. La Ciencia,
senores, he ahi la palabra. El Derecho, senores, he ahi su
espresion.
El hombre ha pasado cincuenta siglos en la ignorancia y
en el abandono; pero su indolencia, estaba escrito, no debia
ser eterna y reaccionó por el trabajo que es la ley del
hombre y entónces, perdonadme el pleonasmo, el hombre
fué hombre!
H
Vosotros lo sabeis.
El se ha dignificado en la epopeya del corazon humano,
grande y hermoso, hábilmente pulsado por la moral cristiana -
; y él se ha hecho fuerte y sabio cuando alcanzó por
fin ese cielo oscuro donde la verdad se encierra.
El hombre de ahora, senores, no es aquel ser desgraciado