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sea la causa justificativa de ellas, que ademâs, «no
tengan otro fundamento que los resultados del cal
culo. Sobrarian los hechos para probar que el gêne
ro humano procede de otro modo, y que aprecia las
acciones, á proporcion de la nobleza y de la elevacion -
de los sentimientos que las inspiran.»
Los ciudadanos que toman las armas con entusias
mo ardiente, para defender sus derechos é intereses
heridos, su honor y su dignidad manchada, no los
arrastra ningun sentimiento ruin, sinó antes al
contrario un bien levantado sentimiento de patriotismo. -
Aquellos trescientos valientes espartanos, p. e. que
lucharon calurosamente en las Termópilas contra el
poder avasallador de los persas, y que sacrificaron
alli hasta su vida en aras de la patria, no fueron en
verdad movidos por los atractivos, los halagos de intereses -
personales, esos intereses egoistas, sinô que
los impulsaron sentimientos altos y nobles de defender -
con entusiasmo su patria.
Nada hay mas grande y mas sublime que sufrir
el glorioso sacrificio de la muerte en defensa de la
patria! ...
Los que estienden su mano protectora à aquellas
familias que van pronto á perecer acosadas por el
hambre, los que levantan al pobre degraciado que ya
sucumbe envuelto en la mas cruel miseria, sacrificando -
sus propios intereses, no obran por cierto movidos -
por intereses personales, sinó por sentimientos
generosos y santos de filantropia.