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raba la perpetuidad del malrimonio, que alli omno en todapartes -
era necesaria.
Pasemos à narrar la historia del repudio y el dvordien -
Roma, mas conocida que la de los otros pueblos, va
por hallarse mejor determinadas las causas, é por habesido -
mas deplorables sus efectos.
Es un hecho inconcuso que el repudio y el divorcie
existieron siempre entre los romanos. Habia en el antiguo
derecho una ley que decia. «El marido puede divorciarse
dé su muger si ha envenenado à sus hijos, 6 fabricado
Ilaves falsas, 6 cometido adulterio: si la repudia sin haber
cometido alguno de estos delitos, se le despojaré de sus
bienes; la mitad de los cuales será adjudicada à la muger.
y la otra à la Diosa Céres : ademas el marido será consa
grado à los Dioses inmortales. »
De esta ley y de otras disposiciones consignadas en el
antiguo derecho, se desprende que el marido solamente
tenia la facultad de repudiar á su muger.
Pero à pesar de este derecho acordado por la ley, nadie
hasta principios del siglo sexto, hizo uso de él.
La austeridad de las costumbres del pueblo romano, y
hasta cierto punto los obstáculos y dificultades puestas al
divorcio, lo hacian casi impracticable. La matrona romana
gobernaba con dignidad su casa, y la vida doméstica veiase
exenta de desórdenes.
El primer ejemplo de divorcio, (segun el testimonio de
Dionicio de Halicarnaso, de Plutarco, de Valerio Máximo,