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desde entônces mi propiedad cesa donde se detiene -
mi trabajo. No obstante, debajo de esa superficie, -
cuya posesion me està garantizada, hay profundidades -
llenas de un metal, el hierro, que sirve
para todas las obras dificiles ; de otro metal la plata, -
que sirve para todos los cambios, de un mineral, -
la hulla, que en el dia sirve para producir la
fuerza. Pudiendo el fondo ser teatro de otro trabajo -
nuevo, es al mismo tiempo teatro de una propiedad -
nueva, y debajo de la superficie que es del
labrador, se forma otra posesion que pertenece al
minero. La propiedad establece reglas para la
seguridad y comodidad de entrambos. Empero, al
lado del uno coloca al otro, y la tierra, léjos de ser
objeto de usurpacion, lo es de un doble trabajo; uno
en la superficie, otro en sus entrafas mas profundas. -
De esta suerte, ninguna parte del universo se
prodiga à quien no la ha trabajado; el uno tiene la
superficie, el otro el fondo: pero por el trabajo, à
causa del trabajo y en proporcion del trabaio.
Puedo por tanto decir dogmáticamente—porque.
licito me será ser dogmático despues de haber demostrado—que -
el trabajo es el fundamento indes
tructible del derecho de propiedad.»
Hasta aqui Thiers; hagamonos cargo ahora de su
doctrina. Creo à esta mas racional, considerada
como absoluta, que la ocupacion. Sin embargo, ha
escapado à Thiers esa distincion de tanta importan
cia entre fundamento y origen. El trabajo no
puede ser lo primero bajo ningun concepto, porque