III
En presencia de su religion y de sus leyes, en presencia
de esta hecatombe de todo lo moral, de todo lo sagrado,
de todo lo divino, se diria que habia sido condenada á estinguirse -
bajo el peso de sus grandes calamidades, si Dios!
que vela por los destinos de la humanidad no hubiera venido -
en su ayuda.
El cristianismo asilado en las Catacumbas dió principio
à su gloriosa jornada lanzando á sus apóstoles á predicar
el nuevo código lleno de la santidad de su orijen.
Su palabra moralizadora rehabilita produciendo su primer -
movimiento entre las ultimas capas sociales.
Crèce, adquiere vigor y llega á remover las primeras,
entre las persecuciones y el martirio.
Ya el matrimonio no solo se celebra delante de la estátua
de Juno, para disolverse mas tarde en el repudio ; en las
oscuras Catacumbas, la mujer cristiana recibe la bendicion -
del sacerdote que los une para siempre ,conforme à los
dictados del Evangelio, al cenir sobre su frente la corona
de rosas y azucenas, emblema de su inocencia y de su pureza. -
La nueva doctrina aumenta sus lejiones y llega hasta el
poder con Constantino, quien emprende apoyado en su
autoridad la reforma de las leyes paganas.