La propiedad dice Aristóteles, no es mâs
que un instrumento de la existencia.
El hombre dueno de si y provisto de las
facultades que la Providencia le dotára y
que le distinguen de los demás séres de la
creación, comprendió que en su calidad de
sér mås perfecto una gran misión tenia
que cumplir. Dueno de facultades que le
daban noción de su propia existencia, se
apercibió que su primer deber era conservarla, -
poniendo para su consecución los
medios que la misma Providencia puso à
su alcance.
Mil obstáculos se opondrian à su paso
para el cumplimiento de su destino; pero
provisto de inteligencia, suministra à su
propia facultad de determinarse á si mismo, -
los medios más adecuados para la
realización de su fin.
Su fuerza fisica movida maquinalmente