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Atenas, libre de reyes, de comidas pûblicas, con ámplias
libertades, donde el pueblo todo elegia sus arcontes perpétuos, -
decenales ó anuales, levantó el ingenio y el espiritu -
humano à un grado tal de luz y de esplendor,
que todavia sus recuerdos y la contemplacion de sus restos -
asombran nuestra mente y nuestra vista.
En tiempo de Saturno no hubo ni esclavitud, ni propiedad -
privada; la tradicion de una antigua particion de
tierras, y las comidas pûblicas extendidas en casi toda
la Grecia, nos senalan el comun como propietario del
suelo. Para Coulanges hubo propiedad privada en la familia -
por la religion y el hogar; asi, dice, la casa era inenajenable; -
pero otros autores afirman la comunidad de
bienes y la herencia de la fratiam en desecto de herederos -
por ’el derecho que tenia á la sucesion de todos los
miembros.
« Yo legislador declaro, dice Platon en sus Leyes, que
ni nuestros bienes ni nuestras vidas nos pertenecen, son
de la familia que pasó y que viene». Homero en el libro
ix de la Iliada, cuenta por boca de Fénix el hecho de
que los ancianos de los Etolos mandaron à Meleagro
escojidos varones y sacerdotes para que saliera en defensa -
de la tribu, y ofrecianle que eligiera en compensacion -
sesenta yugadas de tierra para él, en el campo
comun de Caledon su ciudad. Y aunque Aristóteles desdena -
la propiedad comun como generadora de grandes -
inconvenientes, nos da noticias de los muchos y diversos -
modos como en Grecia era considerada. Para
el los bienes raices debian de pertenecer de derecho à
los que llevan las armas, pues los agricultores son otra
ciase de hombres. Asi dividiria, segun su teoria, la tierra
en dos partes: una para el publico, otra para los particu¬