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sario destruir la propiedad, dice en varias partes de su
obra, para que todos sean propietarios; toda su doctrina
tiende à proteger al trabajador, dándole lo que el propietario -
posee y que el Estado reparta á todos bienes iguales.
Sus explicaciones y deducciones vagas en que reconoce
à veces la renta, el arriendo y el impuesto, cuando todo
esto no debiera existir, pues como productores de bienes, -
acarrearian la propiedad y la riqueza; y sin sijarnos
en la indecision y volubilidad que encontramos en el autor -
al desender sus opiniones en otras obras (1), nos detendremos -
en lo dicho, desechando como sorzada y ridicula -
su doctrina.
Siendo lo actualmente existente producto de los auxilios -
que el hombre prestó à la naturaleza sin olvidar la
fuerza material de esta, solo à él pertenece lo que adquiere -
por lo absoluto de su personalidad y las necesidades
que tiene que llenar, y nadie puede, basado en un derecho -
comun à todos, quitarle lo que ya no es la materia
prima sino el producto de ella. El mundo actual, ni en
suforma fisica, ni en sus corrientes morales y sociales, es
el mismo que aquel que brotó à la luz, à la vida, allá en
épocas desconocidas. La inteligencia humana lo ha
profundizado y cambiado, y al transsormar las relaciones -
que unian al hombre con la naturaleza, al desvincularlo -
de ciertos prejuicios falsos, de ciertas conexiones
hibridas, ha perseccionado su modo de ser, y al forzar à
las materia y con ayuda de sus componentes eternos darle
como una vida nueva, levantó al trabajo como una de
las fuentes de la propiedad y regenerador y productor de
todos los bienes. Asi que todos los sistemas más ó
(1) De la justice dans la revolution et dans l’eglise—Brusxles 1860.