294
los minerales y metales casi puros se encontraban à flor de
tierra. En casi toda el Asia Menor existian muchas tribus que
desde todo tiempo explotaban los metales, proveyendo de estano
y fierro à los habitantes del Asia anterior; y ya el Génesis
en el capitulo IV, versiculo 23, nombra à Tubalcain como el
primer artifice y trabajador en hierro, y los fenicios, al fundar
colonias y villas florecientes en todas sus escursiones por las
costas del Mediterráneo, explotaron tambien en grande escala
los productos subterráneos.
Los cultos misteriosos del Asia, aquellas creencias que consideraban -
à la luz como autora de la vida, y á la oscuridad
como productora de la muerte, tan bien expresadas en estas palabras -
de Zoroastro: jqué fria es la tierra cuando el sol se esconde! -
la luz es el principio bueno, la oscuridad es el principio
malo! infinidad de supersticiones, de los antiguos respetadas,
invaden y aparecen tambien en Grecia y Roma, y llegan hasta -
nuestra época, en las cuales la historia del hierro esté
rodeada de sombras y leyendas, y donde el horror à las minas -
y mineros era general, como asimismo el terror à los dioses -
subterráneos ó à los genios de las cuevas.
Los romanos explotaron las minas por todas partes donde llegaron -
à descubrirlas, y los cautivos y los esclavos eran condenados -
à esos trabajos de explotacion, empleándose muchas veces -
la fuerza para vencer la supersticion y el terror religioso
de estas pobres bestias de carga.
En la Edad Media la explotacion de las minas se generaliza
sobremanera por medio de sociedades y gremios de trabajadores. -
Descubiertas muchas de ellas por artesanos, se nos presentan -
envueltas entre leyendas sentimentales como las de
Hullos, que ha dado nombre al carbon de hulla segun algunos. -
La supersticion y creencia en vampiros y duendes en esta
epoca explicaba la transformacion de los metales. Los alqui¬