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Todos los pequenos démos (pues hablando de ellos damos -
una idea de lo que sucedia en toda la Grecia), tienen
sus asambleas (agora) en las que solo los miembros del
démos pueden tomar deliberaciones nombrando al demarca, -
que es el primer magistrado, y los ciudadanos que
velan por el comercio, por los edificios publicos, las construcciones, -
el catastro de la ciudad, puesto que à veces,
como en Atenas, bajo pena de muerte, todos debian dar à
conocer sus medios de subsistencia. Otros magistrados -
reciben los censos, los sufragios, guardan los registros,
inspeccionan los campos y bosques. El senado en otras
partes nombra los arcontes para cuidar del culto y céremonias, -
la policia general y los jueces de primera instancia -
que entienden de denuncias y quejas; otros lo son para
cuidar los mercados, la venta y compra de granos y pescados, -
el cuidado de las pesas y medidas, la decencia
publica, las calles, etc.
Casi todos los cargos son anuales y gratuitos, no pudiéndose -
ejercer dos conjuntamente. Las funciones administrativas -
y religiosas que tiene el demarca se completan -
con la administracion de los recursos de la ciudad
que se dan à interés à los que los necesiten por los tesoreros -
pûblicos. Todo poseedor debe pagar un impuesto
al dêmos, no siendo apto para poseer en caso contrario, y
se prohibe à veces à los ciudadanos vender los bienes,
gravarlos con hipotecas ó dividirlos más allá de ciertos
limites.
Los dêmos considerados como personas civiles, pueden
adquirir por consiscacion, poseer bienes, ya del santuario
o dioses, dirigido por ciudadanos nombrados para ello,
ya de la ciudad; locarlos por tiempo fijo ó indeterminidos. -
Para Hausoullier las comunas suizas con el princi¬