la influencia del medio, llegando a afirmar que “el espiritu contribuye -
a la estructuración del propio cerebro" (1).
Conviene también hacer notar una práctica recomendada por
Fr. W. Foerster y que estimo recomendable por varios conceptos. -
La siguen en varias capitales de América del Norte y
consiste en que cada trimestre visita las escuelas publicas el
juez que preside los tribunales de menores y habla a los ninos
vestido de toga durante media hora sobre los peligros pecaminosos -
que rodean a la juventud, sobre el Código penal y sobre
los establecimientos correccionales.
Esta costumbre produce gran impresión en los muchachos (2).
Seria también práctica recomendable de educación moral que
maestros y profesores trataran de ideas fundamentales de conducta -
utilizando para ello casos concretos de los que juzgan
los tribunales de menores.
Son igualmente opiniones razonadas de Foerster que la escuela -
no debe ser solamente un centro de ensenanza sino un
laboratorio de educación moral y de educación civica. A este fin
debe coadyuvar también la familia en el hogar (3).
Dificil es hallar autor contemporáneo en que se ofrezçan
tan armónicamente unidos el conocimiento filosófico de la realidad, -
con la rectitud de intención, la imparcialidad critica y
el acierto de la exposición.
Es de advertir que Foerster rehuye deliberadamente dar
a su Etica aplicaciones sociales cuando lo hace alguna vez al
orden benéfico, inspirándose siempre en la prâctica de la caridad -
cristiana.
En calidad de complemento de los párrafos precedentes es
pertinente senalar el mérito de algunas obras de autores modernos -
sobre Psicologia y Pedagogia de la voluntad, como Froe¬(1) -
Obra y autor citados, págs. 351 y 357, y para los demás razonamientos -
extractados. pågs. 342-363.
(2) FOERSTER, Fr. W.—La instrucción ética de la juventud (Barcelona, -
1935), pág. 340.
(3) Obra citada (Barcelona, 1935), påginas 86-98.
Max-Planck-Institut für
Real Academia de Ciencias Morales y Politicas
europäische Rechtsgeschichte