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»boca cuando mueue los labios et muestra lo que quier decir por razon. Otros»sí, ¬
quando all astrolabio paran, et enderezan et catan por él, faz entender por
phuebra de vista lo que muestran las estrellas, bien cuemo si lo dixiessen por
»palabra porque conuiene.....»
En los códices Alfonsíes, al tratar de la descripcion del Can menor, algunas
palabras podrian interpretarse en mal sentido para la piedad y religiosidad de
D. Alfonso; pero si á la referida descripcion se agrega el capítulo 1.° de los
libros del astrolabio llano, se puede asegurar que las antiguas crónicas tienen
mucho que reformarse en su juicio sobre tan esclarecido varon, y esto aun
suponiendo que tratase ó describiese el mismo Rey aquella constelacion meridional, ¬
bajo cuyo influjo estelar los antiguos astrólogos supusieron ó pretendieron ¬
poner el valor, la fidelidad y el instinto, con los cuales los canes
en la tierra ayudaban y defendian á los hombres en medio de los peligros de
la caza y de la guerra; indicándoles, cuando se pide consejo á la bravura instintiva ¬
de aquellos seres animales, la proximidad de los peligros, y la edad,
fuerza y número de los enemigos que tenian que combatir sus dueños.
Prévio el estudio del códice astronómico Alfonsí, hemos demostrado con
anterioridad, citando algunos de los prólogos escritos por el Sábio Rey para los
libros del códice referido, que aquel tenia particular aficion á aconsejar y dirigir -
con sus vastos conocimientos en las ciencias físicas y matemáticas, á los
astrónomos de su tiempo en los trabajos que él mismo como útiles les recomendó ¬
llevar á cabo. Sin embargo, en el códice citado diremos como última -
prueba contra un dicho tan generalizado en la historia antigua y en algunas -
modernas, que á pesar de la aficion del Sábio Rey á dar consejos, no se
halla uno solo, de los que sin duda segun sus enemigos se reservaba impiamente -
aquel para dárselos, ó que hubiera podido dárselos á Dios, referentemente -
á la ordenacion de los cielos y curso de las siete primeras esferas; ó
con motivo de la cábala y medios de que por ella resultase el arreglo de los
astros. Ni tampoco se hallan aquellos otros consejos, hijos de la repugnancia y
dudas sobre la octava esfera en sus relaciones con los polos del Ecuador y
çon los de la eclíptica.
^Podrá nadie creer ni sostener formalmente, leyendo uno de los prólogos
ó cualquiera de los libros del códice Alfonsí, que D. Alfonso, tan sencillo en el
decir, tan franco en el espresarse y tan aficionado á los progresos de las ciencias, ¬
se reservaba ó tuvo el pensamiento de reservarse sus consejos, ocultándolos -
á los sábios de que se rodeó? Y decimos ocultándolos, porque los consejos ¬
y mandatos que constan escribió aquel son de una sencillez y sabiduría
admirables; y respecto de los que se refieren á las dudas impías del sobredicho
príncipe, por nuestra parte no los hemos hallado mas que supuestos en las
crónicas de sus enemigos; habiendo recogido posteriormente, y sin justo criterio, -
las historias políticas de Europa aquellas frases para trasladarlas sin fundamento ¬
á la historia de la astronomía.