Full text: Campo, Leopoldo del: Tésis

Los sectarios en la nueva relijion están en su derecho al rehusar adorai 
los falsos dioses, y los emperadores abusan de su poder al obligarles : 
hacer profesion esterior de un culto que su conciencia rechaza. 
Al aparecer la nueva relijion, Roma dormia en brazos de una indif 
rencia que hacia inûtil la libertad, pero al despertar de este lelargo 
arrojo furiosa en la via de las persecucioncs, como queriendo borrar el 
recuerdo de su irrelijiosidad de ayer con su exajerado celo de hoy. 
Los apóstoles decian á sus discipulos : « Creed lo que os ensenamos 
« en nombre de Dios si quereis ganar la vida cterna; mas si no tenci¬ 
« una fé de ninos, retiraos, idos en paz;» al mismo tiempo que los pro 
cónsules les decian : « Desobedeced à vuestra conciencia y à vuestr 
« Dios, y sacrificad à los dioses del imperio, 6 sino morireis.» Pero los 
cristianos para quienes tal hecho, como he dicho antes, importaba la 
apostasia, despreciaban las amenazas y marchaban serenos à la muerte: 
Si se les interrogaba, respondian con suave firmeza ; si se les argi 
mentaba, no respondian, pues casi todos eran sin instruccion: recitaba 
su simbolo y entregaban su cuello al verdugo. 
Fué aquel un terrible espectâculo. El pueblo de Roma, ese pueblo in 
ferente à la muerte à fuerza de presenciarlo en los juegos de los circo 
en cuyos entreactos hacia morir un gladiador « para pasar el tiempo » » 
nihil agatur, ese pueblo, digo, contemplé con horror à los verdugos qui 
durante tres siglos no cesaron de derramar sangre à torrentes, in 
ventando cada dia nuevos suplicios, que al través de tantos siglos aun 
hacen estremecer de espanto à la humanidad. 
Pero ; qué pudicron los mas horribles tormentos ante el beroismo de 
esas almas templadas al fuego sacro de su religion? Nada, porque los mai 
tires en modio de los mas atroces padecimientos exasperaban la érucl 
dad de sus verdugos con su mansedumbre y la sublime firmeza en su fé. 
Hé aqui, senores, el primer triunfo de la intolerancia relijiosa sobre 
la intolerancia civil. Creyeron los emperadores romanos poder ahoga 
el cristianismo en la sangre de los millares de victimas que hicieron su 
lictores en tres siglos de persecucion ; pero asombrados vieron que es 
sangre era el riego mas fecundante que la tierra haya recibido jamas, de 
la cual parecian nacer por millares los adictos à la relijion perseguida 
La justicia estaba de parte de los cristianos y ellos triunfaron. 
Hacia principios del siglo cuarto tiene lugar un hecho que cambia l 
suerte del cristianismo. La historia nos dice, que, estando el emperadoi 
Constantino el Grande para dar una batalla contra Majencio, bajo cur 
yugo gemian la Italia y el Africa, vio en los aires la scnal del cristiani¬ 
mo con esta inscripcion : In hoc signo vinces. Afectado por este avisc 
adopté la insignia de la cruz por estandarte con el nombre de Lâbaro, 
se adelanté lleno de confianza contra las tropas de su enemigo. Estas 
fueron derrotadas sucesivamente en las llanuras de Turin y bajo las mu¬ 
rallas de Roma, pereciendo el mismo Majencio en las aguas del Tiber 
Dueno de la Italia y de Africa despues de estas victorias, Constantino 
restabiecié,el orden y la justicia, hizo cesar las persecuciones contra 
INHIDE 
Max-Planck-Institut für 
TUTO DE INVESTIG 
GONES 
ISTORIA DEL DERE( 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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