Full text: Argente del Castillo, Baldomero: ¬La reforma agraria

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franceses elevaron a los Estados generales, acudiendo 
al requerimiento de éstos para que expusiesen sus ago¬ 
bios y sus peticiones de reforma (1). 
Por eso pudo escribir con exactitud Kropotkine (La 
Grande Revolution, pâg. 57): " El pueblo vela que en¬ 
tre las manos de la nobleza y el clero, mås de la mitad 
de las tierras permanecian incultas, y comprendia me¬ 
jor que si las estadisticas se lo hubiesen demostrado, que 
mientras el campesino no se apoderase de esas tierras 
para cultivarlas, el hambre perduraria. La necesidad 
misma de vivir levantaba al campesino contra los aca¬ 
paradores del suelo. 
El desenfreno revolucionario sôlo se contiene y co¬ 
mienza a calmarse cuando, abolidos los derechos seno¬ 
riales, se multiplicaron las ventas de las tierras arran¬ 
cadas al poder del feudalismo y la Iglesia. 
* ** 
En Espana, la reparticion de las tierras en pequenas 
heredades durante los tiempos del Califato, hace de 
Cordoba la comarça más culta y floreciente de su tiem¬ 
po; asi como la acumulación de la propiedad en pocas 
manos hace de ella hoy una comarca sonolienta y empo¬ 
brecida. El libre régimen de las tierras y la distribu¬ 
cion hecha a expensas de los bienes de los nobles y de 
la Corona por los Reyes Catélicos, permite que, apenas 
se disfruta la paz en el interior de nuestro pais, comience 
tAsi Young — escribe Castelar (Historia de Europd, to- 
mo I. päg. 110) — sacaba esta proporcion terrible en su viaje: 
la renta de un acre de tierra en Francia es, respecto à la renta 
de un acre de tierra en la Gran Bretafia, lo que el nümero 9 
es, respecto al 14, y el provecho sacado por el propietario 
britänico de dos y tres cuartos, mientras de tres y tres cuartos 
por ciento el provecho sacado por el propietario francés; enorme 
desequilibrio en dano de los pobres campesinos de Francia, obli¬ 
gados ademas a pagar pecho al rey, diezmo al cura, corbea al 
sefior y contribucion a los caminos reales. Después de todo esto 
nada le queda para alimentar a su familia mäs que la seguridad 
de volver a su trabajo, enteramente estéril. Y miraba, por tanto, 
al senior como su enemigo, y el sefior lo miraba a él como su 
bestia de carga. El siervo no existia sino en contadas regiones, 
pero la condicion del trabajo conservaba la servidumbre. Al 
amo se le ocurria obligar más al trabajo a su mediero; y al me¬ 
Max-Planck-Institut für 
Real Academia de Ciencias Morales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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