Full text: Alonso Martínez, Manuel: Nocion del estado

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FILOSOFIA DEL DERECHO. 
Más tarde, y como para coronar la obra de la razon humana, 
impotente por si sola para trasformar aquella sociedad caduca y 
corrompida, apareció el Cristianismo, que produjo la revolucion 
moral mâs grande que ha presenciado el mundo. 
Para apreciar su influencia en la condicion del hombre y en la 
organizacion de la familia y del Estado, basta recordar algunos 
de sus principales rasgos. Dios dió al hombre en el Paraiso una 
companera que ejercia sobre él un ascendiente irresistible: es la 
mujer quien representa el primer papel en el gran drama cristia¬ 
no de la caida y la redencion de la humanidad. En una religion 
que tiene este Génesis, lo lógico era elevar el matrimonio à la 
dignidad de sacramento. Jesucristo, al instituirle, dijo contestan¬ 
do à los fariseos, que le preguntaban si era licito al hombre re¬ 
pudiar à su mujer: Jam non sunt duo, sed una caro. Quod ergo 
Deus conjunxit, homo non separet (1). Y la Iglesia, en una for¬ 
mula feliz que compendia la doctrina de San Pablo en su Epistola 
à los efesios, dice al marido: « Companera te doy y no sierva: 
àmala como Jesucristo amó à su Iglesia.» Aqui teneis, senores, el 
tipo de la familia cristiana; comparadla con la familia gentilica 
y vereis que las separa un abismo. Al Cristianismo se debe prin¬ 
cipalmente el enaltecimiento de la familia, la dignidad de la mu¬ 
jer y la emancipacion de los hijos. 
Seria excesivo afirmar que el Nuevo Testamento proscribió la 
servidumbre autorizada en el Antiguo. Pero el Evangelio no sólo 
proclamó la unidad de origen, sino que estableció la identidad 
de naturaleza y de destino de la especie humana. Jesucristo, ejem¬ 
plo vivo de humildad, enalteció à los humildes: et qui volyerit in¬ 
ter vos primus esse, erit vester servus (2): escogiendo, en vez de 
sabios, oscuros pescadores, para que propagaran por el mundo 
su doctrina: euntes ergo, docete omnes gentes (3); y no sólo dijo al 
hombre: «ama al prójimo como à ti mismo: no hagas à otro lo 
que no quieras para ti,» sino que anadió: Unus est magister 
vester, unus est enim pater: omnes autem vos fratres estis: de 
(1) San Mateo, Cap. 28, Vers. 19. 
(2) San Mateo, Cap. 12, Vers. 50. 
(3) San Mateo, Cap. 23, Vers. 8 y 9. 
Max-Planck-Institut für 
Politicas 
uropäische Rechtsgeschichte
	        
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