Full text: Alonso Martínez, Manuel: Nocion del estado

ESTUDIOS SOBRE 
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de las olas, sin tabla ni puerto que le salven de las borrascas de 
la vida! 
Como quiera, es lo cierto que el hombre, al abrir los ojos à la 
luz, entra en una religion y pertenece à una asociacion politica, 
sin que influya para nada su voluntad en esta eleccion ; miéntras 
que no tiene necesidad ni posibilidad de ser filósofo, artista, in¬ 
dustrial y comerciante. Al emanciparse del poder paterno, si cam¬ 
bia de religion ó de nacionalidad, no por esto deja de ser sübdito 
de un pais y fiel de una comunion; miéntras que sólo los que 
quieren y pueden, que siempre son muy pocos, cultivan la cien¬ 
cia, la moral, el arte, la industria y el comercio, sin que haya na¬ 
die que pueda consagrarse à todas estas cosas à la vez. No niege 
que pueda haber algunos, muy raros, que no pertenezcan à nin¬ 
guna Iglesia: en estos, la religion,— porque por honra de la hu¬ 
manidad no creo en el ateo,— queda reducida meramente al sen¬ 
timiento y la idea de lo religioso ó de lo santo, impotente; como 
el sentimiento y la idea de lo bello, de lo bueno y de lo ûtil, para 
producir una asociacion jerárquica, fundada sobre el principio 
de autoridad. Lo que si niego rotundamente, es que nadie pueda 
sustraerse à la necesidad de vivir bajo de un Gobierno, y afirme 
ademas que, con tal cual rarisima excepcion, que no influye para 
nada en la doctrina, los hombres, desde que nacen hasta que mue¬ 
ren, pertenecen á alguna confesion. Esto supuesto, es evidente 
que todo el que tiene una fe religiosa, está obligado à creer en sus 
ministros y à respetar el poder instituido por Dios para el gobier¬ 
no de las almas, como todo el que pertenece à un Estado tiene el 
deber de someterse á las leyes y obedecer al supremo Gobierno. 
En la ciencia, en el arte, en la industria y el comercio sucede 
todo lo contrario. El que es artista no es comerciante. Nadie està 
obligado à ser una cosa ni otra; el que hoy es industrial, mana¬ 
na, si quiere, deja de serlo. El filósofo no reconoce autoridad en 
nadie para imponerle una doctrina: admira á Platon y á Aristó¬ 
teles; pero reivindica la libertad de su razon y les juzga con seve¬ 
ra critica. Quereis formar una asociacion entre los hombres que 
cultivan la ciencia? Siempre seran pocos los asociados; la asocia 
cion no podrà ser más que voluntaria, y cada socio la abandonara 
Max-Planck-Institut für 
rales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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