Full text: Eijo Garay, Leopoldo: ¬La persona juridica

bres de los asociados, en préstamos gratuitos y en socorros de enferme- 
dad o vejez. Las Guildas eran las sociedades de socorros mutuos y de 
seguros de aquella época, y tanto en las ciudades como en el campo, ha- 
bian contribuido a evitar el pauperismo en la Edad Media. 
Lo mismo en Inglaterra entonces, que tres siglos más tarde en el res¬ 
to de Europa, la confiscación no salvó nada y destruyó mucho. Anos 
después de despojar Enrique VIII los conventos se veia en tales apuros 
económicos, que pensó en la confiscación de las demás corporaciones. Y 
el espectro de pauperismo se agigantó, presentándose trâgico y amena¬ 
zador. Desde el siglo XIV diversas causas, tales como la supresion del 
trabajo servil, que dejó sin pan a los que eran ineptos para ganarselo li¬ 
bremente ; la guerra civil de las Dos Rosas, que llenó de desastres el 
pais; el desarrollo de la cria del ganado lanar, que dedicò a pastoreo, en 
beneficio de los fabricantes de tejidos de lana, tierras dilatadas que sos¬ 
tenian a muchas familias; la acumulación de fincas en pocas manos; la 
depreciación de los metales preciosos por el descubrimiento de las mi- 
nas de América, y la alteración de la moneda por Enrique VIII, ha¬ 
bian trastornado profundamente la economia y sembrado la miseria. 
Varias regiones de Inglaterra estaban plagadas de pobres y vagabun¬ 
dos, que hallaban su remedio en la inagotable caridad de los conventos, 
los cuales, como los Prelados y el Clero, en cumplimiento de las leyes 
eclesiásticas, tomaban a su cargo el socorro de los pobres y la hospitali¬ 
zación de los enfermos. 
El cruel Act de 1531, promulgado por Enrique VIII, prueba cuán 
extendida se hallaba la llaga del pauperismo; «cuánto no habian de ex¬ 
tremarse sus afrentosas consecuencias con las inicuas confiscaciones que 
cegaron las fuentes del remedio? Asi fué que, agotada la resignación, 
ocupó su puesto la revuelta; un ejército de 40.000 desesperados sembrò 
el pánico por los campos y las ciudades. Más por la astucia que por la 
fuerza quedó sofocada en sangre la rebelión. Y todavia se agravaron 
más los males cuando Eduardo VI ejecutó el Bill de confiscación de las 
Guildas y demás corporaciones, que la muerte habia impedido a Enri¬ 
que VIII poner por obra. 
La supresión de los monasterios y de las Guildas—dice Bry—hizo 
aparecer el proletariado en todo el pais de Inglaterra (64). 
Enrique VIII y sus sucesores tomaron medidas para reprimir el pau¬ 
perismo y el vagabundeo; pero el mal se presentaba cada dia mâs ex¬ 
(64) GEORGES BEY; Histoire Industrielle g Economique de l'Anglaterre 
Paris, 1900. Libro IV, cap. II. 
Max-Planck-Institut für 
Real Academia de Ciencias Morales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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