Full text: Zozaya You, Antonio: Libertad e individualismo

sas, pero no realizarlas a nuestro antojo. HUME (1), como REID (2) sostu¬ 
vieron que no podemos determinarnos a la acción sin un motivo. Y ello 
es evidente; pero no podemos confundir las causas con los motivos. 
Cuando realizamos un acto lo hacemos, seguramente, por tener un motivo 
para ello y no por una coacción exterior, ni siquiera por la de la misma 
inteligencia, como suponia JOUFFROY. Mas la libertad de la voluntad con¬ 
siste, justamente, en poder proceder por esos motivos intelectuales o afec¬ 
tivos y no por una coacción exterior. Todos nos damos perfecta cuenta 
de cuando procedemos por motivos que nos parecen justos y cuando por 
externas imposiciones o interiores egoistas y, asi, diferenciamos los actos 
que llevamos a cabo libremente de los que realizamos obligados a ello a 
nuestro pesar o con remordimiento de conciencia. El instinto aqui, como 
en otras muchas ocasiones, es más fuerte que todos los sofismas y des¬ 
miente rotundamente las aseveraciones deterministas. 
Formula el Determinismo una pregunta análoga a la de PILATOS y nos 
interroga: Quid est libertas?» Qué es esa Libertad que defendéis con 
tanto ardimiento y por la cual se ha derramado tanta sangre? No es sinc 
una palabra vana, un vocablo que debe ser borrado del léxico. El hombre, 
psicológicamente, no es libre para adoptar determinaciones. Viene influido 
y determinado por la Naturaleza en función de su anatomia, de su fisiolo¬ 
gia y patologia, del medio, del hábito, de la herencia, de lo que llama 
FREUD el Subsconciente; hace no más que lo que la Naturaleza le manda». 
«También la piedra—escribió SCHOPENHAUER (3)—que se desprende del 
alud, si pudiera pensar, creeria que cae en el abismo por su voluntad pro¬ 
pia.» Segûn los deterministas, tan falsa es la doctrina del merecimiento 
como de la responsabilidad. En la Moral, dicen, no hay responsabilidad, 
ni mérito y, en lo que toca al arte de gobernar y a la politica práctica, no 
existe sino la necesidad de emplear la fuerza y, asi, se anticipan a la 
doctrina del sindicalista SOREL (4). No hay libertad, y lo mismo es ser 
bueno que ser malo, en lo que atanne al merecimiento. Si esta ciencia fue¬ 
se verdadera, seria llegado el momento de exclamar: jQué ciencia tan 
triste! 
Veamos serenamente el problema, deseando, como siempre, no negar 
toda la razón al adversario, puesto que la inteligencia humana jamás cae 
en puro error y buscando en las oposiciones las sintesis. La Libertad no 
(1) DAVID HUME. Ensayo sobre el entendimiento humano. 
THOMAS REID. Tratado de la naturaleza humana. 
8 
SCHOPENHAUER. La libertad de la voluntad. 
(4) SOREL. Reflexiones sobre la violencia. 
Max-Planck-Institut für 
Real Academia de Ciencias Morales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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