Full text: Goicoechea Cosculluela, Antonio: ¬El problema de las limitaciones de la soberanía en el derecho público contemporáneo

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que es su consecuencia, no es en Montesquieu una distri¬ 
bucion objetiva de materias, si no la diversidad de sujetos 
à quienes, en beneficio de la libertad, se encomienda el ejer¬ 
cicio de actividades distintas del poder del Estado. La con¬ 
clusión logica que naturalmente se desprende del sistema 
de separación de poderes, tal como Montesquieu lo conci¬ 
biera, es la aceptación, hoy por todos repugnada, de la famosa 
triada de Kant. No hay manera de escapar a la lögica de se¬ 
mejante consecuencia; en la división de poderes de Montes¬ 
quieu, la unidad orgánica del Estado queda sacrificada à 
la necesidad práctica de asegurar la libertad y de hallar 
una garantia contra el despotismo. 
(Toda la téoria —dice con razón Orlando— está en con¬ 
tradicción con el principio esencial que consiste en ver en el 
Estado un organismo, organismo sui géneris sin duda, pero 
todas cuvas partes son conexas y todas cuyas funciones 
están coordinadas al extremo de fundirse en una gran uni¬ 
dad (25).» 
Que es esa y no otra la interpretación recta del sistema 
de Montesquieu lo demuestra el hecho de su realizacion 
práctica en Francia y sobre todo en los Estados Unidos. La 
Constitución francesa de 1791, lejos de afirmar en la division 
de poderes una mera distribución de funciones y de orga¬ 
nos (26), proclamó claramente la desmembración del poder en¬ 
tre entidades juridicas distintas, titulares, por delegacion, de 
una fracción de la misma soberania, reputada sin embargo, y 
por extrana contradicción, indivisible. No hay en la Constitu¬ 
Orlando, Principes de Droit public et constitutionnel. Paris, 1902, pag. 
(25) 
(26) «Los organos son: el Parlamento, representando la veluntad soberana le¬ 
gislativa; el Rey, jefe del Estado, representando la voluntad soberana ejecutiva, y 
y el orden judicial, representando la voluntad soberana judicial. Los podères son 
los elementos constitutivos de la voluntad nacional soberana, en cuanto ella esta 
fraccionada. Siendo soberana la voluntad nacional, cada uno de los elementos que 
la componen es soberano; cada uno de estos elementos de soberania es delegado 
por representación a un organo, y cada órgano ejerce una sunción diferente.» Du¬ 
guit, ob. cit., tomo I, pág. 350. Es evidente, como Duguit afirma, que este juicio 
puede solo aplicarse a la Constitucién de 1791, de ninguna manera à la de 1793. 
inspirada en las ideas de Rousseau ni mucho menos al régimen francés actual. 
Max-Planck-Institut für 
Real Academia de Ciencias Morales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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