Full text: Ruiz Jiménez, Joaquín: Nacionalización y municipalización de servicios colectivos

necesidades de alimentación, de vestido, de vivienda, etcéte¬ 
ra, etc. Pero, a mi juicio, no está en la municipalización el se¬ 
guro y solo remedio; hay otros caminos para llegar al ideal 
con menos violencia de intereses respetables y sin perjuicio, 
a mi sentir evidente, de las haciendas municipales. 
Antes de que el socialismo inscribiera en su programa 
esa solución, se habia acudido en Europa al cooperativismo 
con admirable resultado. A poco de adivinar los 28 tejedores 
en franela, de Manchester, el 1844, que asociándose para la 
compra directa de los articulos de alimentación y para la fa¬ 
bricación de géneros, construcción de casas, compra o arren¬ 
damiento de terrenos de cultivo, se podia abaratar lo indis¬ 
pensable para la vida y mejorar, por consiguiente, la condi¬ 
ción social de los más necesitados, surgieron como por en¬ 
canto en Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Dinamarca, 
Austria, Suiza, Bélgica, etc., las cooperativas de crédito agri¬ 
cola, de crédito industrial, de consumo, los Bancos popula¬ 
res, las Cajas rurales regionales y locales y las ligas de com¬ 
pradores. Se cuentan por millares las instituciones coopera¬ 
tivas de igual o anâlogo sistema; y por miles de millones la 
cifra de sus operaciones. Sólo en Inglaterra esa cifra se apro¬ 
xima a 2.000 millones anuales. Demostración evidente de 
la eficacia y del positivo resultado de tales instituciones, cuya 
finalidad fué y es la desaparición del intermediario, que en¬ 
carece usuraria y abusivamente el precio de las subsistencias, 
bras de multa y tres meses de prisión. La práctica de la ley, al mostrar 
sus imperfecciones y lagunas, ha servido para robustecer la acción del 
Poder püblico, y tanto Sir Ankland Geddes, Presidente del Board of 
Trade», como Mac Curdy, Ministro de Abastecimientos, están conformes 
en la necesidad de que, tanto por preceptos legales restrictivos como por 
la influencia de organismos, cual el «Consejo de precios convenientes», 
que representa a la vez el interés de la industria y del comercio, se man¬ 
tenga el coste de todos los articulos, no sólo el de los alimenticios indis 
pensables para la vida, sino en general el de todos los que principalmen¬ 
te son materia del consumo, dentro de la prudencia y la moderación. 
Y en América, Wilson terminó su mandato presidencial induciendo 
al Congreso a votar una loy contra los acaparadores, por la cual todo el 
que venda a precios excesivos será penado con 5.000 dólares de multa 
y dos anos de prisión. 
Max-Planck-Institut für 
Rea 
encias Morales y Politicas 
adeCi 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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