EL. MATEMATISMO
Pero la ciencia es una abstración; y la ciencia fisica, en su sentido -
estricto y experimental, está en su derecho, por razones de
comodidad intelectual y de utilidad prâctica, al considerar la natuturaleza -
unilateralmente bajo el ángulo exclusivo de la cuantidad:
A lo que el sabio, el fisico, no tienen derecho es a interpretar su
metodologia cientifica por una filosofia de la naturaleza, a identificar -
la necesidad lógica de las fórmulas con el determinismo de los
fenómenos, a suponer el fondo de la naturaleza esencialmente cuantitativo, -
de modo que el ideal matemático sea también el ideal filosófico -
de conocimiento integral y exhaustivo de la naturaleza. El
fondo de la naturaleza es esencialmente cualitativo; y la matemática
se limita a determinar las relaciones posibles exteriores sin penetrar
en la realidad interior; la matemática es simple medida, indiferente
a la naturaleza de las cosas mensurables.
La matemâtica penetra todas las ciencias de la naturaleza, pero
hay en todas ellas un fondo especifico, un residuo diferencial, irreductible -
a la matemática. Asi la mecánica real, el movimiento de
las cosas, no estàn constituidos por series de elementos discontinuos, -
inmóviles, divisibles infinitamente como los concibe el geómetra; -
para el filósofo que mira la realidad, el movimiento matemático -
constituido por inmovilidades es contradictorio: hay, pues, en
la mecanica un residuo irreductible a la matemática. Las leves de
la mecánica se cumplen en la fisica, pero no todo en fisica es
inducción, legitimada en un pequenno nûmero de casos, y extendida después
a la infinidad de las cosas. Pero si esta pretensión aparece sencillamente
petulante de hecho, aparece, cuando se la mira en su cruda realidad, insostenible -
en teoria. Sin duda que es cómodo sustituir la realidad compleja,
enmaranada, inextricable, por las abstracciones simples de las matemáticas;
reducirlo todo a fórmulas, a identidades, cuyo desenvolvimiento lo explique
todo es seducente. Suprimir todo desorden, toda contingencia, toda libertad
y abismarse, sin dejar escapar nada, en la contemplación del orden, de la
necesidad absoluta, esto no carece ciertamente de grandeza. Pero esta esperanza -
acariciada hoy por más de un sabio, es una quimera semejante a la
explicación metafisica del mundo, que los antiguos filósofos querian dar
a priori... Las puras abstracciones, las fórmulas lógicas, las identidades matemáticas, -
no serán nunca adecuadas a la realidad mûltiple y diversa».
Max-Planck-Institut für
Real Academia de Ciencias Morales y Politicas
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