Full text: Silió Cortés, César: Maquiavelo y el maquiavelismo en España

Quevedo arremete contra los injuriadores extrannos y contra com¬ 
placientes espannoles que alguna vez les hacen coro. Contra el holan¬ 
dés José Escalgero, chombre de buenas letras y de mala fe», que 
habló mal de Quintiliano, Lucano y Séneca; contra Mureto, «un char¬ 
latan francés, que trata al cordobés Lucano de ignorante, y a Marcial. 
de bufón y ridiculo y sucion; contra el milanés Jerónimo Bencon, 
que difamó nuestra gran empresa de América en un libro impreso en 
Ginebra, cuyo titulo es ya una injuria: Nuevas historias del Nue¬ 
vo Mundo, de las cosas que los espanoles han hecho en las 
Indias occidentales hasta ahora y de su cruel tirania entre 
aquellas gentes, anadiendo, por si era poco, «la traicion y la 
crueldad que en la Florida usaron con los franceses los es¬ 
panoles». 
De los nacionales complacientes, Quevedo dice que cuando los ex¬ 
tranos aguardaban respuesta a sus injurias, chubo quien escribió. 
quizà por lisonjearlos, que no habia habido Cid; y al revés de los grie¬ 
gos, ale manes y franceses, que hacen de sus mentiras y suenos ver¬ 
dades, él hizo de nuestras verdades mentiras, y se atrevió a contra¬ 
decir papeles, historias y tradiciones y sepulcros con su sola incredu¬ 
lidad, que suele ser la autoridad mas poderosa para los porfiados» (1). 
* . . 
Sigue hablando Quevedo: «No nos basta ser tan aborrecidos 
en todas las naciones, que todo el mundo nos sea cárcel y 
castigo y peregrinacion, siendo nuestra Espana para todos 
patria igual y hospedaje. Quién no nos llama bárbaros? 
«Quién no dice que somos locos ignorantes y soberbios, no 
teniendo nosotros vicio que no le debamos a su comunicacion 
de ellos? Supiera Espana qué ley habia para el que, las¬ 
cio, ofenda las leyes de la Naturaleza, si Italia no se lo 
hubiera ensenado? gHubiera el brindis repetido aumentado 
el gasto a las mesas castellanas, si los tudescos no lo hubie¬ 
ran traido? Ociosa hubiera estado la Santa Inquisicion si 
sus Melantones, Calvinos, Luteros y Zuinglios no hubieran 
atrevidose a nuestra fe. Y, al fin, nada nos pueden decir 
por oprobio, si no es lo que ellos tienen por honra y, averi¬ 
guado, es en nosotros imitacion suya.» 
(1) La historia se repite: también en nuestro tiempo quiso Costa echar 
tres llaves al sepulcro del Cid y se pretendiô negar su existencia, plena¬ 
mente redemostrada por Menéndez Pidal. 
Max-Planck-Institut fü 
nia de Ciencias Morales y Politic 
Real 
europäische Rechtsgeschichte
	        
Waiting...

Note to user

Dear user,

In response to current developments in the web technology used by the Goobi viewer, the software no longer supports your browser.

Please use one of the following browsers to display this page correctly.

Thank you.

powered by Goobi viewer