Full text: Minguijón Adrián, Salvador: ¬Los intelectuales ante la ciencia y la sociedad

debe a que vuestro libro me ha llegado a lo más intimo.» 
Y terminaba con estas frases: «Yo no saco más que una 
conclusión : que el gusto ha cambiado, que mi generación 
está acabada, y yo me meto en mi agujero. ITal vez el ca¬ 
mino que tomáis, vuestra idea de lo incognoscible, de un 
más allá, de un noumeno, os conducirá hacia un puerto 
mistico, hacia una nueva forma de cristianismo. Si encon¬ 
tráis en ello el reposo y la salud del alma, yo os saludaré 
no menos amistosamente que hoy.» Resumia su pensa¬ 
miento de este modo: «A mi parecer, la verdadera ciencia, 
la filosofia completa concluye no como Sixto, sino como 
Marco Aurelio. » 
Para todo el que conserve la integridad del sentido mo¬ 
ral es evidente que el hombre es responsable, no sólo de sus 
actos, sino de las consecuencias de sus actos que puedan 
preverse, a lo menos cuando esas consecuencias no derivan 
por accidente, sino que brotan natural y forzosamente de 
tales actos. No engendres el dolor, no engendres el mal, 
ésta es una máxima que obliga a todos, y no es licito pre¬ 
tender una impulnidad absoluta prevaliéndose de ostentar 
con más o menos justicia el calificativo de intelectual o de 
escritor. No se trata propiamente de la libertad de pensa¬ 
miento, sino de la difusión del pensamiento, que no es un 
acto inmanente, sino externo y social. Se puede respetar 
al pensador extraviado, si se le cree sincero, como se res¬ 
peta al enfermo, pero tomando las medidas necesarias para 
evitar el contagio. 
Las doctrinas de Taine serian, a lo más, una de tantas 
trayectorias que el espiritu humano ha dibujado en sus in¬ 
venciones y tanteos, en sus idas y venidas por el mundo 
del pensamiento, serian una opinión, una hipótesis, pero el 
mal que causaban por su propia indole, el germen danino 
que llevaban dentro es una realidad, y ante la realidad las 
hipótesis deben retirarse. La sociedad tiene derecho a de¬ 
fenderse de las doctrinas de muerte, y ante este derecho 
el intelectual no es intangible. Nadie que tenga sano el sen¬ 
tido moral podrá aprobar estas palabras altivas y desde¬ 
nosas de Federico Strauss: «Un deber para con el publico 
o para con la humanidad es para mi una cosa sin sentido. 
15 - 
Max-Planck-Institut für 
as Morales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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