Full text: García Valdecasas García Valdecasas, Alfonso: ¬Las creencias sociales y el derecho

LA REVOLUCIÖN. 
Con lo dicho ya queda juzgada la otra actitud extrema a que he¬ 
mos aludido, la de total rebeldia ante las creencias, costumbres y 
leyes, que se repudiarian, sin más, por el hecho de ser recibidas. Esa 
seria la actitud revolucionaria, que en su radicalismo total es un im¬ 
posible absoluto, aun más imposible, si cabe, que la actitud de total 
sometimiento a las vigencias recibidas. Pues todavia cabe pensar que 
un grupo humano caiga en la total atonia consuetudinaria; no cabe 
ni pensar en el grupo humano que se alza contra el pasado si no es 
apoyändose, aunque sea parcialmente, en el pasado mismo. No cabe 
una actitud revolucionaria a un tiempo total y radical. No cabe re¬ 
chazar de plano todas las vigencias recibidas; habria que empezar por 
rechazar el lenguaje mismo, que es ya un uso que recibimos y en el 
que adquirimos nuestra significación humana. Las revoluciones son 
siempre parciales, aunque pretendan ser totales, y siempre relativas, 
aunque crean ser absolutas. Son parciales: artisticas, técnicas, econó¬ 
micas, sociales, politicas. Hay revoluciones en pintura, en mûsica, en 
la técnica, en los precios, como las hay, por antonomasia se las llama 
asi, en el régimen politico-social. Son estas ultimas las que pretenden 
mayor carâcter de totalidad, las que aspiran a cambiar no sólo la for¬ 
ma politica, sino también las creencias sociales, la religión, el arte, etc. 
Son también las que mas incondicionalmente pretenden ser absolutas. 
La revolución politica, en su forma plenaria, se alza contra todo 
ei orden establecido en nombre de un orden nuevo. Para ser radical, 
verdaderamente radical, ha de partir de un principio que sea —abso¬ 
lutamente— la negación del pasado histórico con que se enfrenta. La 
Revolución francesa es su tipico ejemplo histórico: frente al orden 
existente, que es historia, costumbre, continuidad del pasado, alza la 
fe en una razón natural que es inmutable y que es absoluta. Es la 
negación misma del tiempo histórico. 
Sólo que no cabe evadirse de la Historia, como no cabe saltar so¬ 
bre la propia sombra. Históricamente esa razón que la Revolución 
francesa deificara sólo fué una pobre, abstracta, enteca razón, cuyos 
suenos resultaron monstruos. Y lo que quedó de esa Revolución fué 
lo que se hizo histórico y contó con la Historia. Asi, el Código de 
Napoleón, que se presenta como triunfo revolucionario, pero que, con 
todas sus innovaciones, fué obrà saturada de Derecho histórico que 
2 5 
Max-Planck-Institut für 
de Ciencias Morales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
Waiting...

Note to user

Dear user,

In response to current developments in the web technology used by the Goobi viewer, the software no longer supports your browser.

Please use one of the following browsers to display this page correctly.

Thank you.

powered by Goobi viewer