Full text: Aunós Pérez, Eduardo: ¬La política social de la dictadura

mistas, porque la seguridad del Estado poniales trabas cons¬ 
tantes de defensa social, hasta llegar, en épocas como la dic 
tantes de defensa social, hasta llegar, en épocas como la dic¬ 
blas de la clandestinidad, y la de los Sindicatos derechis¬ 
tas y confesionales, porque el veto del socialismo hacia im¬ 
posible crearlos y sostenerlos, a pesar de las heroicas tena¬ 
cidades puestas en juego al efecto. El elemento patronal, que 
tanto se lamentaba del auge socialista, apenas si en algûn caso 
aislado (el Marqués de Comillas o algunas Empresas perio¬ 
disticas derechistas son excepción de la regla general) se de¬ 
dicó a favorecer la libertad obrera de asociación no socialis 
ta, de modo que, en definitiva, en la corporación obligatoria 
no hubo más Sindicato libre que el expresamente amaman¬ 
tado por el favor oficial, que llevó ese nombre y gozó del fa¬ 
vor estatal, ni otra representación, en casi copo, que la de la 
Unión General de Trabajadores, filial del Partido Socialista 
Obrero Espannol, derivación fatal y mortal de la adopción de un 
principio que no tenia corporeidad social y sincera en nuestra 
vida asociativa. Las consecuencias eran de prever, dado que la 
adopción de ese principio era, segûn nos dice Aunós, «rasgo di¬ 
ferencial que dió tónica y fisonomia indeleble a nuestro pro¬ 
yecto, fórmula sobre la que asentamos todo un sistema de or¬ 
ganización del trabajo en Espana». 
Hubiera podido salvarse la consecuencia natural de dar la 
representación de clase a las asociaciones «legalmente consti¬ 
tuidas» adoptando en lugar de ese sistema el de representación 
puramente profesional directa y alguien lo advirtió a tiempo a 
Aunós; pero confeccionar un censo profesional, absolutamente 
necesario para el caso, no es obra de un dia, y afrontar la se¬ 
gura resistencia que habian de oponer las Asociaciones obre¬ 
ras, de mucho tiempo habituadas a la consideración de uni¬ 
cos auténticos mandatarios de los obreros, suponia crear una 
dificultad seria de orden politico. Seguimos creyendo, sin em¬ 
bargo, que el principio desechado hubiera sido socialmente el 
mejor para Ilegar al corporatismo nacional; pero que no se¬ 
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Max-Planck-Institut für 
Real Academia de Ciencias Morales y Politicas
	        
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