Full text: Viñas Mey, Carmelo: ¬El pensamiento filosofico aleman y los origenes de la sociologia

El pensamiento filosófico aleman y los origenes de la Sociologia 
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apoyo, otro guia ni otro punto fijo que la sucesión externa de los anos 
y siglos, sin consideración alguna a su contenido, y estâ obligado a se 
nialar todo lo que en cada una de estas épocas del tiempo es posible des 
cubrir históricamente. Es, pues, un analista, que es la misma denomina 
ción que aplica Comte al historiador profesional de la historia corriente. 
El mero historiador empirico—continua Fichte—ha de recoger fiel 
mente y ha de poner unas junto a otras estas partes integrantes, tal como 
se encuentran. Al filósofo, que se sirve de la historia con el designio 
que nosotros tenemos aqui, sólo le compete la ultima parte, el civilizarse 
en su progreso vivo, y prescinde de todo lo restante. 
Por esto, en el plano de la fisiognomia y el expresionismo históri 
cos, el historiador para describir una edad, recogerâ y relatarâ los di 
versos hechos, fenómenos y rasgos senalados de la misma, tal como los 
ofrece la observación causal, sin estar seguro de haberlos registrado 
todos, y sin poder indicar otra conexión causal en ellos que la de su 
coincidencia cronológica, al paso que el filósofo que se propusiera hacer 
una descripción partiria aprioristicamente del arquetipo filosófico previo 
del concepto unitario de tal edad para extraer y derivar de él todo el 
contenido de los fenómenos y relaciones y su conexión; con posibilidad 
en cierto modo exhaustiva buscaria independientemente de toda expe 
riencia un concepto de la edad, que en cuanto concepto no puede darse 
en ninguna experiencia, y expondria los modos de entrar este concepto 
en la experiencia como los fenómenos necesarios de esta edad; y, segûn 
se comprende, habria agotado en esta exposición los fenómenos y los 
habria derivado en la necesidad de su conexión mutua por medio de su 
comùn concepto fundamental. Aquél seria el cronista de la edad; éste, 
un historiógrafo de ella. 
Ante todo, si el filósofo ha de derivar de la unidad de su concepto 
anticipado los fenómenos posibles en la experiencia, es claro que no 
necesita absolutamente de ninguna experiencia para realizar su tarea, 
y que meramente como filósofo y manteniéndose rigurosamente dentro 
de sus limites, sin atender a ninguna experiencia, y pura y simplemente 
a priori, como ellos Ilaman esto con su expresión técnica, realiza su ta 
rea, y, con referencia a nuestro objeto, ha de poder describir a priori la 
totalidad del tiempo y todas las posibles épocas de él. 
Sin ningûn adoctrinamiento histórico puede el pensador saber que 
estas épocas, como se han caracterizado, tienen que seguir una a otra; 
lo mismo que sabe caracterizar, en general, realmente también aquellas 
que hasta ahora no han entrado todavia fâcticamente en la historia. 
Pero Fichte no cree, no pretende, que la realidad se desenvuelva y 
actue sumisamente con arreglo a los cánones racionales qué intuya y 
trace la visión del filósofo: reconoce la eficiencia de la realidad, la 
irracionalidad de los procesos históricos, que es precisamente el pri 
vativo dominio de la historia a posteriori. Esta evolución de la especie 
humana no se produce exactamente como el filósofo la describe en una 
Max-Planck-Institut für 
cias Morales y Politicas 
. RealAcademia de 
htsgeschichte 
europäisch
	        
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