Full text: Paret Guasp, Lorenzo Víctor: ¬El equilibrio economico y el progreso social

cidad adquisitiva suficiente para servir de contrapartida a aquella 
producción. Se podria colocarla reduciendo los precios, pero esta 
reducción implica la de los costes, y ya se ha descrito los efectos 
que acarrea. 
No es un capricho el que impulsa a la inventiva humana por el 
camino del perfeccionamiento de la técnica, ni es, quizas, una inna¬ 
ta inclinación del hombre a la mejor utilización de las fuerzas na 
turales, como, para defender el maquinismo de los ataques de que 
ha sido objeto, se ha dicho y se ha repetido, sin echar de ver cuan di¬ 
solventes y desmoralizadores son los efectos sociales de una forma 
de utilización que, principalmente, redunda en provecho del em¬ 
presario y del capitalista. No. Es una consecuencia, se podria de¬ 
cir fatal, de la impotencia revelada hasta ahora por el hombre 
para organizar la producción, armonizando el interés individual 
çon el colectivo, en provecho de ambos. Es el resultado de haber 
considerado la competencia como el unico regulador de la vida 
económica. Y asi se ha llegado a la conclusión de que el abarata 
miento de la producción es la más sólida base del progreso econô¬ 
mico —sin parar mientes en la complejidad de este concepto—y 
que el desarrollo y el perfeccionamiento del maquinismo es el me¬ 
dio natural de lograrlo. 
Contra esa creencia hay, desde hace tiempo, una reaccion po¬ 
derosa que ha sugerido diversas medidas, enderezadas concreta¬ 
mente a evitar o atenuar el paro tecnológico, aparte de las que se 
proponen para dominar el paro coyuntural, o, dicho con mas pre 
cisión, para prevenir las crisis. Tan poderosa es tal reacción que, 
actualmente, después de la guerra, ha Ilegado a constituir una 
consigna de la politica económico-social el mantenimiento de la 
ocupación plena, y a lograrlo se dirigen todos los proyectos de ex¬ 
pansión industrial. Es importante pugnar con el mayor ardimiente 
por la eliminación del paro; y, para alcanzar ese objetivo, es me¬ 
nester precisar la causa fundamental del fenómeno de desequili¬ 
brio que lo produce, a fin de aplicar los remedios pertinentes. 
Pero es también importante inquirir hasta qué punto se puede co¬ 
rregir aquel desequilibrio y hasta qué punto es incontrolable. Se 
debe adelantar, sin embargo, que, aunque los remedios propuestos 
y aplicados no ataquen al mal en su raiz y, por tanto, no sirvan 
para curarlo, algunos de ellos son ûtiles, en si mismos, para aliviar¬ 
Max-Planck-Institut fü 
Real Academia de Ciencias Morales y Politicas 
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chtsgeschichte
	        
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