Full text: Diego Carro, Venancio: Derechos y deberes del hombre

plazas publicas, turbando la paz y el orden, con mengua de los de¬ 
rechos de los otros sûbditos. 
Ahora bien, por qué ha de ser licito a un grupo de ciuda¬ 
danos lo que no es permitido a ninguno de ellos en particular? 
Es que han surgido nuevos derechos cuando los individuos se 
han multiplicado por diez o por cien? En buena doctrina juridica, 
ninguna sociedad particular, aunque agrupe a unos millones de 
obreros y patronos, puede asumir los Derechos y Deberes propios 
de las sociedades que Ilamamos perfectas y soberanas, o per se 
sufficiens, como decian los Teólogos-juristas. Por su naturaleza 
son partes integrantes de la sociedad nacional. Dentro de ésta es 
el Estado, con sus tribunales de justicia, el llamado a sentenciar y 
resolver todos los conflictos y pleitos posibles entre los miembros 
de la Nación, cualquiera que sea su naturaleza. Los ciudadanos sólo 
tienen el derecho de exigir justicia y de poner todos los medios 
licitos y adecuados para que la justicia prevalezca, pero no deben 
recurrir a los medios violentos. 
Aparte de esta razón fundamental, es evidente que no se puede 
conceder el derecho a la huelga, ni hay tal derecho, sobre todo 
cuando afecta a cosas y medios necesarios para la vida de la so¬ 
ciedad. Ningûn hombre tiene derecho a cruzarse de brazos, aban- 
donando su trabajo, cuando la familia y la sociedad a las que 
pertenece, por un imperativo natural y divino, necesitan sus ser¬ 
vicios. ;Quién que esté en su sano juicio puede considerar como 
licita una huelga de militares y de policias ante un conflicto y 
ante las llamadas de sus jefes, órganos del Estado? Quién tole¬ 
raria una huelga de médicos y de sacerdotes ante los enfermos que 
mueren? Pues si estas huelgas serian intolerables y contra todos 
los derechos y deberes, por qué va a ser licita y tolerable una 
huelga de ferroviarios, de tranviarios, de telefonistas y de otros 
servicios semejantes, que no pueden ser interrumpidos sin grave 
danno para la Nación y para la vida de los ciudadanos honrados? 
Todos sabemos los trastornos que se originan con estas huelgas 
endémicas en tantas Naciones. La Ilamada civilización moderna 
trae, sin duda, muchas comodidades y ventajas; pero acrecienta 
la depencia mutua entre los ciudadanos. Sin medios de locomo¬ 
ción, pongo por caso, ni el obrero podrá ir a su trabajo, ni el 
médico a sus enfermos, ni los oficinistas estarán en sus oficinas en 
el momento debido, ni el carnicero tendrá carne à la venta, ni el 
Max-Planck-Institut für 
Real 
rales y Politicas 
uropäische Rechtsgeschichte
	        
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