Full text: Diego Carro, Venancio: Derechos y deberes del hombre

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la sociedad, el goce de los mismos derechos. Estos limites no pueden ser 
determinados más que por la Ley 
Art. 5.° La Ley no puede prohibir más que los actos perjudiciales a 
la sociedad. Todo lo que no está prohibido por las leyes no puede sei 
impedido, y nadie puede ser forzado a hacer lo que no está mandado poi 
la Ley. 
Art. 6.° La Ley es la expresión de la voluntad general. Todos los 
ciudadanos tienen derecho a concurrir personalmente, o por medio de sus 
representantes, a la proclamación de las leyes. La Ley debe ser igual 
para todos, ya ampare o castigue. Siendo iguales todos los ciudadanos ante 
la Ley, todos pueden ser igualmente investidos de todas las dignidades 
cargos y empleos pûblicos, segûn su capacidad, y sin otra distinción que 
la impuesta por sus virtudes y talentos 
Art. 7.° Ningün ciudadano puede ser acusado, detenido y arrestade 
más que en los casos determinados por la Ley, y segûn las normas pres 
critas por ella. Aquellos que solicitan, ordenan, ejecutan o hacen ejecutar 
algunas órdenes arbitrarias, deben ser castigados; pero todo ciudadanc 
reclamado o detenido en virtud de la Ley, debe obedecer al instante; será 
culpable si ofrece résistencia. 
Art. 8.° La Ley no debe establecer mas penas que las que son, estricta 
y evidentemente necesarias, y nadie puedé ser castigado más que en virtud 
de una Ley establecida y promulgada antes de ser cometido el delito, y 
aplicada legalmente 
Art. 9.° Todo hombre será reputado como inocente hasta que haya 
sido declarado culpable, y si es necesario arrestarlo, la Ley reprimirá 
severamente toda violencia que no sea necesaria para evitar la fuga. 
Art. 10. Nadie debe ser inquietado por sus opiniones, ya sean religio¬ 
sas, y siempre que su exteriorización no turbe el orden pûblico establecido 
por la Ley. 
Art. 11. La libre expresión del pensamiento y de las opiniones es uno 
de los derechos más preciosos del hombre; todo ciudadano puede, por lo 
tanto, hablar, escribir e imprimir libremente, sin perjuicio de responder 
de los abusos de esta libertad en los casos determinados por la Ley. 
Art. 12. Para garantizar los derechos del hombre y del ciudadano, es 
necesaria una fuerza pûblica; esta fuerza ha sido instituida, por lo tanto, 
en beneficio de todos, y no en provecho de aquellos a quienes se les ha 
confiado. 
Art. 13. Para el sostenimiento de la fuerza pûblica, y para los gastos 
de la administración, es necesaria una contribución comun de todos los 
ciudadanos; serán gravados todos con ella, habida cuenta de los recursos 
de cada uno. 
Art. 14. Todos los ciudadanos tienen el derecho de comprobar por si 
mismos o por sus representantes, la necesidad de la contribución pûblica, 
de aprobarla libremente, de vigilar su empleo, de fijar la cuota, su fun¬ 
damento, su cobranza y su duración 
Art. 15. La Sociedad tiene derecho a pedir cuenta de su administración 
a todo empleado del Estado. 
Art. 16. Toda sociedad en la que no estén garantizados los derechos, 
ni determinada la separación de poderes, no está verdaderamente cons 
tituida. 
Art. 17. Siendo la propiedad un derecho inviolable y sagrado, nadie 
puede ser despojado de sus bienes, a no ser evidentemente necesario poi 
las necesidades pûblicas, legalmente comprobadas, y siempre que preceda 
una justa indemnización.» 
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