Full text: Torres Martínez, Manuel de: Teoria y práctica en la politica económica

evidente que ni siquiera admitia la discusión, tan orgullosa 
mente segura de si misma, que el sólo intento de discusión no 
inspiraria más que risa y desprecio, y con tan plena seguridad 
de que nada nuevo se podia ya saber, que cualquier intento en 
el sentido de un posible avance no merecia mâs que esa misma 
risa y ese mismo desprecio. Con eso tuve que luchar yo, y bien 
sabe Dios cuán amargo y desabrido fué el intento, y cuán go¬ 
zoso encontrarme en estos momentos tan bien acompanado. Si 
asi son los economistas que han de estudiar el proyecto del mi¬ 
nistro, bien tranquilo puede esperar el ministro el plan que han 
de presentarle. 
Al que no esté muy preparado en la teoria económica han 
de parecerle absurdas y censurables las hipôtesis de que un 
ministro pueda admitir e invitar a desarrollar anteproyectos de 
posibles planes de pura orientación liberal o de un intervencio¬ 
nismo estatal tan acusado que no faltarán los que lo califiquen 
de socialista. A mi esa hipótesis no puede conmoverme. ;Cuan¬ 
tas veces en mis anos de vida universitaria activisima me han 
acusado, y a veces en un mismo dia, de economista liberal al 
servicio de los capitalistas, y de socialista peligroso, francamente 
socialista, responsable de estremecer los cimientos de un orden 
conservador y honesto! No podian serme muy gratos esos ata¬ 
ques, pero tampoco les concedi más importancia de la que tenian 
realmente. No en vano habia sido yo discipulo de Pareto, y antes 
de que apareciese su edición definitiva del Manuel d'Economie le 
habia oido yo explicar concienzudamente, como él sabia y solia 
hacerlo, cómo un economista podia construir lógicamente y con 
la misma evidencia y rigor un sistema de cambio y de produc 
ción ortodoxamente liberal, y otro, auténticamente opuesto, de 
la mas pura estructura socialista. De uno y otro tipo resultan 
necesariamente costes diferentes, pero esto era una verdad cien¬ 
tifica y rigurosamente demostrable, mientras que lo otro era un 
sistema y un plan politico. Los costes eran econométricamente 
calculables. El Gobierno del pais, en vista de las cifras que se 
le mostraran, es quien habia de decidir su conducta; es decir, 
su politica. Esto me parecia siempre evidente o, mejor dicho. 
quedaba plenamente demostrado por Pareto. La posición que 
adopta Torres frente a esta actitud de los economistas, al seguir 
la orientación de los gobiernos, es teóricamente dentro de la 
teoria económica absolutamente correcta. Una teoria de la Eco¬ 
Max-Planck-Institut fü 
Real 
prales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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