RE
MION
iplitudes que faltan en los individuos à quienes deben
mplicarse: provision, sensibilidad delicada, enmenda
bilidad de los instintos y del caracter (1). Si, ninguin
criterio es mas oquivocado que el que se usa cuandodespues -
de reconcentrarnos en nosotros mismos y de
oscuchar los dictados de nuestraconciencia, queremos
uplicar sus ensefianzas al estudio de todos los malhechores, -
por cuanto su constitucion psiquica difere.
como difieren las manifestaciones de su actividad. Si
cchamos una mirada à nuestro alrededor, nos convencomos, -
por la simple observacion, de la desigualdad
completa de potencia intelectual entre los hombres.
de la desigualdad de sus tendencias, de la desigualdad
dio sus facultades, y es obvio que podriamos inducir
logicamente la desigualdad de sentimientos,si la observacion -
no lo patentizara también de una manera
elocuente.
Son los delincuentes natos, esos eternos inquilinos
de las prisiones de que nos habla FERRt, " bien coloeidos -
por los carceleros y los jueces, que cuentan
iis condenaciones por docenas y tal vez por veintemis, -
cuando no se trata de delitos graves ; y con los
cuiles el legislador se empenia, cerrando los ojos à
li esperiencia cuotidiana, en un inutil y dispendioso
debate de penas no temidas y de delitos siempre repotidas -
"(2). Son ellos à quienes se referia WAMLEERel -
Congreso Internacional de Estocolmo, cuando
(1) GANOTALO, Criminologia, pág. 112.
E. FERMI, I nuovi orizzonti, päg. 239.