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DEL SR. D. JOSE SALAMERO Y MARTINEZ
res, no ya precisamente en los individuos, sino mås
bien en determinadas sociedades; donde sus extravios,
responsabilidad en su principio de pocos, después suelen -
ser muchas veces el dano de las multitudes ciegas
en esas corrientes revolucionarias, arrolladoras, casi
impersonales, que, siempre para la gloria de la verdad
misma, son en las crisis de los pueblos como el hipo
inevitable de la humanidad, como la necesidad del escándalo -
de que nos habla el Evangelio '.
La Santa Sede, sin embargo, protesta siempre contra
dichos males ante los pueblos y ante los gobiernos.
Sobre todo ante los gobiernos, cuantas veces ha visto
en ello comprometida la moralidad de los Estados, en
otros tiempos quizá más que ahora; porque no hay
duda que los errores del liberalismo, si antes vinieron
más de los gobiernos que de la sociedad en que vivimos,
hoy salen más de la sociedad que de los gobiernos.
Esa protesta de la Santa Sede no comprende, sin
embargo, como han querido muchos, ciertas libertades
modernas. La Iglesia en el terreno propio de las cuestiones -
politicas y sociales, ha dejado á salvo las formas
de gobierno, el sistema representativo, el derecho de
asociación, el de manifestaciones pûblicas, el de petición, -
el libre cambio, la libre concurrencia en el comercio, -
el jurado, con otras muchas libertades; que si,
Un ano después de presentado este discurso, se ha publicado la encicliça -
Libertas de nuestro Santisimo Padre el Papa León XIII, de la cual
copiamos las siguientes palabras, que vienen á ser una confirmacion de
lo que se dice en el texto: «Aun el mismo providentisimo Dios, con ser
de infinita bondad y todopoderoso, permite que haya males en el mundo;
parte para que no se impidan mayores bienes, parte para que no se sigan
mayores males. Justo es imitar en el gobierno de la sociedad al que gobierna -
el mundo ; y aun por lo mismo qne la autoridad humana no puède
impedir todos los males, debe conceder y dejar impunes muchas cosas,
que han de ser, sin embargo, castigadas justamente por la divina Providencia.» -
TOMO V
Max-Planck-Institut für
orales y Politicas
europäische Rechtsgeschichte