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églogas virgilianas están ya fuera de moda entre nosotros.
Somos un pueblo moderno. Tenemos una fuerte deuda,
un numeroso ejército y que consolidar nuestra unidad
por grandes trabajos pûblicos. De ahi nacen las enormes -
necesidades de dinero y los impuestos abrumadores.
Nuestra seda vá á Lyón á transformarse en géneros, que
nuestras senoras compran á altos precios: apor que no los
fabricamos nosotros mismos? —El algodón que viene de
Egipto, es decir, de nuestros puertos, vá à ser tejido à
Manchester, y nos vuelve después de haber salvado dos
veces el Océano «por qué no hilarlo y tejerlo nosotros
mismos?—Es lo mismo que la lana que viene de Australia -
y que compramos en Bélgica bajo forma de panos."()
A las fundadas consideraciones de ese distinguido
financista italiano, podriamos agregar que no todos deben
consagrarse à la agricultura y ganaderia, por mas que
éstas sean hoy las fuentes primordiales de la producciön
argentina; por muy extenso que sea nuestro paises
innegable que la mayor parte de la zona apta para la agricultura, -
ha sido ya y es cultivada con diversos granos.
Por otra parte, las labores ganaderas y agricolas requieren
pocò personal relativamente á las demás industrias, y
qué seria de esa multitud enorme de hombres hábiles para
el trabajo que habitan y que vienen á habitar nuestro suelo?
—Finalmente, es conveniente precaverse contra las crisis
que, si algunas veces son inevitables y fortuitas, en este
caso resultarian evitables y voluntarias, estallando à causa
de la excesiva concurrencia á un mismo trabajo, ò de la
excesiva baja del precio de los frutos en los mercados
consumidores. De esta ûltima clase hemos presenciado
el anno pasado una crisis intensa de la producción del maiz,
(1) Seeber, op. cit. Pág. 208.