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obra, para que todos sean propietarios.
Sus explicaciones y deducciones vagas
en que reconoce à veces la renta, el arriendo -
y el impuesto, cuando todo esto no deberia -
existir, pues como productores de bienes
acarrearian la propiedad y la riqueza:
sin fijarnos en la indecisión y volubilidad
que encontramos en el autor al defender
sus opiniones en otras obras, (1) no nos detendremos -
en su refutación, limitándonos
solo à desechar como forzada, absurda y en
xtremo ridicula su doctrina.
Sin embargo, si el trabajo no es en si
mismo el fundamento del derecho de propiédad, -
su causa generadora, no podemos
desconocer como hemos dicho, que es una
de sus fuentes, uno de sus elementos, y quizas -
el principal modo de adquirirla, uno de
los mâs nobles y que más dignifican al
hombre, porque por su intermedio pone en
accion las preciosas facultades de que se
encuentra dotado y que le distinguen de los
demâs séres de la Creación, actividad que
el trabajo contribuye à desarrollarlas y desenvolverlas -
y que lleva al hombre à ese
estado de perfección á que por su propia
naturaleza marcha constantemente.
(1) De la justice dans le revolutión et dans l’eglise.