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uso de los instrumentos y en las observaciones directas; de corta analogía
en cuanto al método á los de Abulcaçim Abnaçam y Azarquiel, por cuya causa ¬
los guarda siempre la verdadera ciencia como prueba de la gran ilustracion ¬
que alcanzó Regio Montano.
Domingo María de Ferrara, exhortando á Copérnico á cultivar la astronomía -
práctica con el ejemplo, le enseñó á dudar de las consecuencias
y de los resultados obtenidos en las matemáticas y astronomía cuando
estaban fundados en el simple y solo raciocinio. Copérnico, guiado por esta
duda tan natural en la mente de un hombre observador directo y por
sí se, facilmente halló algunas contradicciones entre los movimientos reales ¬
de venus segun sus propias observaciones, y los que Ptolomeo señaló
á dicho planeta en su sistema astronómico. Sin embargo, aquel se veia rodeado ¬
de sábios apasionados por la antigüedad, y de muchos tan desdeñosos ¬
de su presente como ignorantes del porvenir, que le debieron aterrar
como prudente en medio de sus estudios; con los cuales fue destruyendo
uno á uno los epiciclos de los planetas antes de cambiar los lugares y el
orden de las estrellas errantes de los antiguos.
Prévios tan penosos trabajos, de esperanza ingrata para su presente é
inmensa gloria para el porvenir, Copérnico principió á escribir sus libros
sobre la astronomía planetaria, como D. Alfonso de Castilla por los astrolábios, ¬
por las armellas y por las tablas auxiliares indispensables, pasando
de aquí, pues era facil con los medios instrumentales, á comprobar la verdad ¬
descubierta, y destruir con un solo rasgo de pluma el sistema planetario ¬
de Ptolomeo, reemplazándole, hácia el año 1336, por aquello que realmente ¬
existe en el universo. Entre los libros de Copérnico sobre los planetas ¬
y los de Abulcaçin Abnaçam y Azarquiel, es evidente que existe una
distancia inmensamente grande en cuanto al fin y último resultado que obtuvo ¬
el primero; pero en cambio, en honra de aquellos dos sábios árabes
que vivieron tan apartados de la época del renacimiento científico en Europa, -
se les debe recordar porque prefirieron, como el gran astrónomo de
Torn, los medios prácticos, los de observacion y las prolongadas efemérides
para conseguir la perfeccion y el progreso en la ciencia de los cielos.
El sistema de Copérnico, como última evolucion de la astronomía planetaria, ¬
le afirmaron las observaciones directas de Ticho, aunque este astrónomo ¬
sueco creyese de un modo hasta hoy inconcebible que debian preferirse ¬
las ideas que dejaron escritas Arato y Ciceron en sus fragmentos,
respecto de los lugares que ocupaban en el universo la tierra, el sol, y mas
principalmente mercurio y venus.
Para concluir con brevedad esta parte histórica de la astronomía planetaria ¬
que es de todos conocida, añadiremos tan solo que Keplero completó ¬
el sistema de Copérnico con nuevas observaciones directas, con cálculos -
difíciles y con ciertas analogías de pura geometría. Mientras que Ga¬