parse del uso de los globos celestes, que en la actualidad, por razones fáciles
de comprender, presentan escasa utilidad para la ciencia.
Las armellas, llamadas por los árabes der-alhalaca, ó sea la esfera vacía
de los anillos, fue otro de los instrumentos sobre el cual dispuso D. Alonso
de Castilla se escribiesen dos libros, que creyó serian útiles á la ciencia prác
tica y de observacion de los cielos, pretendiendo con ellos enseñar á los astrónomos ¬
y á los artífices las reglas y los métodos desconocidos que habian
seguido los Ptolomeos, Hiparcos y Eratóstenes de la antigüedad para construir ¬
con cierta exactitud matemática las renombradas armellas de Alejandría, -
y para observar las posiciones y movimientos de los astros por las
sombras de los limbos de aquellas, y directamente cuando los rayos visuales
de las estrellas pasaban bien rasantes á los planos armilares, bien ajustándose -
á reglas ó alidadas, y todavía mejor y mas exactamente al través de
las pínulas y axatabas.
Desde las primeras páginas de los libros Alfonsíes de las armellas, se nota
la imposibilidad de confundir estas con las esferas armilares propiamente dichas, -
que se han ideado en los tiempos modernos para dar una definicion del
universo segun los sistemas de Ptolomeo, de Copérnico y de Ticho Brahe,
ni con las esferas del doctor Long, construidas de vidrio, armadas con los
círculos astronómicos, y al través de cuya diafanidad podia pasar la luz, y
con ella las imágenes de una tierra ó de un sol microscópico colocadas en el
centro.
Los dos libros Alfonsíes de las armellas tampoco pueden confundirse por
un solo momento con el libro de los cálculos, ni con los de las construcciones -
é instrumentos de Aboul Hassan Alí el marroquí, que viajó por el mediodía -
de España hácia el año 1280; ni con el tratado elemental de la esfera de.
universo, escrito por Sacrobosco en el siglo XIII; ni con el libro del globo celeste -
que se atribuye á Campano de Novara, escritor casi contemporáneo de
nuestro Rey, aunque en el tratado del astrólogo italiano se hacen algunas bre
vísimas indicaciones de referencia á las armellas meridianas, á las ecuatoriales,
y á las de los cuartos de altura.
Tampoco cabe la comparacion mas remota entre los libros Alfonsíes de
las armellas toledanas, cuya severidad didáctica de ideas y estilo correspondió
á quien pretendia enseñar á los artífices y á los astrónomos que hiciesen uso
de aquellos instrumentos, con la multitud de obras que se escribieron en los
siglos XV y XVI, traduciendo, parafraseando y comentando la esfera del
mundo del Bosco arriba citado.
Entre los comentaristas de Sacrobosco, que tanto creyeron ilustrar con el
escolasticismo del siglo XVI el nombre del escritor inglés, los hubo italianos,
franceses y alemanes, como Lichio Sculano, Juan Bautista de Manfredonia
Fabri Stapulense, Miguel Scoto, Pierio Valeriano, Elías el Veneciano, Pedro
Aliaco, y Clavio, bien conocidos en la república literaria de aquella edad; y